En los últimos años la tecnología no solo se convirtió en una herramienta básica, sino en parte de nuestra vida diaria, al punto de que es casi imposible imaginar cómo sería realizar labores sin ella.
Cuando un archivo pesa demasiado y no hay manera de enviarlo por correo, compartirlo por WhatsApp o subirlo a ciertos servicios en la nube, dividirlo en partes suele ser la jugada más inteligente.